jueves, 1 de enero de 2015

Un mal día en la peluquería

"Esta no soy yo", pensaba. 

Me acomodaba el pelo de una y otra forma porque me sentía completamente inadecuada con el nuevo corte de cabello. Ese particular momento en que te sientes entre amorfo e idiota.

Creo que el mal día en la peluquería tan sólo fue una circunstancia aleatoria que hizo que me diera cuenta que tiene meses que me he sentido así... amorfa e idiota. La realidad es que tiene tiempo que no soy, ni he estado en ningún lado. Tan sólo traslado de un lugar a otro una imagen ambigua que deambula, como si estuviera desapareciendo o me estuviera dispersando en el aire, algo realmente desesperante.

Me parece que volver a escribir es una forma de asegurarme que estoy aquí, quizá en el mismo lugar donde he estado lidiando con mi tristeza y mi coraje, en donde puse todo eso que es políticamente incorrecto o se sale de "lo normal", porque de repente se volvió muy complicado ser "así",  y en vez de ser "así" me he estado rompiendo la cabeza todos y cada uno de los días para descifrar en qué momento yo he mal entendido tanto todo.

Y toda esta auto persecución ha sido porque supuestamente sería más sencillo "fluir" o "encajar" en ciertas cotidianidades, que convengamos, están muy sobradas de gente ordinaria, que prefiere por ejemplo, entablar relaciones tibias y carentes de profundidad, que no se juega por nada ni por nadie, que se enzarza 24/7 en conversaciones sin ningún significado, que no va para ningún lado, y que si lo hace, frecuentemente es por pretensión, por envidia o a través de la manipulación y el chantaje, metida en retículas de dos centímetros y que encima, usa tan sólo el 1% del vocabulario existente... pues... por decir algo. 

Francamente no me entiendo, no tiene ni sentido, es desolador. 

Y no, esta no soy yo. Nunca lo he sido y nunca lo seré.

Y sí, prefiero ser yo, la que siempre he sido y la que siempre seré, en constante evolución y movimiento.

Ahora sí... estoy oficialmente de regreso :)





















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